Si en alguna parte del desierto se encuentra un oasis, tú siempre iras en dirección equivocada.
Cuanta mas sed tengas, el oasis desaparecerá con mas frecuencia para que caigas en la locura y la desorientación, para que sufras y supliques por una insignificante gota que te deje avanzar.
Te sientes vigilado, perdido, miras a todos lados sin saber donde estas ¿estas dando vueltas en círculos? miras hacia atrás, un señor con un burka negro se esta acercando, te ha encontrado, debes huir. Corres hacia ningún lado, te das la media vuelta y ya no esta. Tu cerebro te esta volviendo loco.... te das la media vuelta relajado y entonces le ves, esta delante tuyo a escasos metros. Te das la vuelta y corres, quieres correr como nunca antes lo habías hecho, pero tropiezas. Tus propios pies te han jugado una mala pasada tropezándose el uno contra el otro, quedas tendido en el suelo, sin saber muy bien lo que a ocurrido y agotado, sobre todo agotado. Te das la vuelta para ver que ocurre a tu alrededor y ahí esta, delante tuyo, ya casi puede tocarte, le preguntas que es lo que quiere de ti, pero no dice nada, no te habla, solo se acerca. Tú, asustado entrecierras los ojos con la esperanza de que así no te ocurra nada malo. De repente y para tu alivio, notas frío, frío en aquel desierto caluroso, te quedas con una sonrisa en la cara y piensas ¿que ha ocurrido? Es el momento de abrir los ojos y ese es tu fin, te ha cogido de la mano, pero no es quien creías que era, es la muerte...

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